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Las palabras para decir fornicación, adulterio o infidelidad, su origen y sus matices.

La Sagrada Familia de Barcelona: un libro abierto del que salen letras, con personas vestidas como hoy.
Ilustración original de fornication.info

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De la bóveda romana al pecado: la historia de «fornicar»

Según el Diccionario de la lengua española, fornicar es tener ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio. Procede del latín tardío fornicari, derivado de fornix, que significaba «arco» o «bóveda» y acabó designando el burdel, quizá porque las prostitutas romanas esperaban bajo las arcadas de ciertos edificios.

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Mancebo, mancebía, amancebarse: una familia de palabras

Amancebarse significa convivir en pareja sin estar casados, y el DLE marca amancebamiento como término a veces despectivo. Viene de mancebo, «joven». Mancebía, formada con mancebo y el sufijo -ía, designó la juventud antes de nombrar la relación de amancebamiento y, sobre todo, el prostíbulo. El coloquial arrejuntarse remite hoy a amancebarse.

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Adulterio, concubinato e infidelidad no significan lo mismo

Según el DLE, el adulterio es la relación sexual voluntaria entre una persona casada y otra que no es su cónyuge; el concubinato, la relación marital de dos personas que no están casadas; y fornicar, tener cópula carnal fuera del matrimonio. Adulterio procede del latín adulterium y concubinato, de concubinatus.

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«Poner los cuernos»: una expresión con siglos de historia

En el DLE, cuerno tiene una acepción coloquial, «infidelidad matrimonial», usada sobre todo en plural, como en «poner los cuernos» o «llevar los cuernos». La palabra viene del latín cornu. En América hay variantes: cachos en Colombia, Perú y República Dominicana, o guampudo, para la persona engañada, en Argentina y Uruguay.

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Estupro: una palabra jurídica con mucha historia

El DLE define el estupro, en derecho, como el acceso carnal con una persona de entre 12 y 18 años aprovechando una situación de superioridad, o con una de entre 12 y 16 años mediante engaño. Su sentido histórico aludía a la relación con una joven soltera o una viuda sin su libre consentimiento. Viene del latín stuprum.

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